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Relatos de Parto

El hermoso relato de Roberto, Nancy y Javier

Cuando supe que estaba embarazada, coincidió con que mi hermana mayor estaba pasando por el mismo proceso, pero en Australia, bien lejos de acá. Por ella comencé a recibir información acerca del enfoque de su sistema de salud, que es más humanizado y centrado en la mujer y en el bebé, y fue ella quien me recomendó que tomara clases de yoga porque sería una buena forma de preparar mi cuerpo y mi mente para los cambios del embarazo y para el parto.

Cuando fuimos (mi pololo y yo) al primer control en el Hospital Clínico de la Universidad de Chile, con la doctora Verónica Toledo, quien finalmente nos acompañaría en todo el proceso, ya teníamos la idea de que queríamos evitar la posición horizontal, la instrumentalización innecesaria y de ser posible, la anestesia. En síntesis, lo que queríamos era que el proceso estuviera centrado en nosotros y no en el equipo médico; que no se enfrentara el embarazo como una enfermedad ni el parto como un procedimiento quirúrgico.

La doctora fue quien nos habló acerca del soporte y de las posibilidades que brindaba y de inmediato lo vimos como una posibilidad de vivir el parto tal como queríamos. Conocimos a Camila, vimos y probamos el soporte, comencé a tomar clases de yoga pre-parto y tomamos un curso de preparación para el parto natural en la Clínica Santa María. Así dimos los primeros pasos del camino que nos llevaría finalmente a la excelente experiencia que vivimos el pasado 9 de diciembre.

La noche del miércoles 8, a eso de las 02.00 am. las contracciones se presentaban regularmente y comenzamos a anotar los intervalos y la duración de cada una. A medida que transcurrían las horas, las contracciones se hacían más intensas y yo debía buscar diferentes posiciones y concentrarme bastante en la respiración para pasarlas. En un momento me metí a la tina con agua caliente y me encontré mucho más a gusto, así que me quedé ahí. Mi pololo me acompañó todo el tiempo y me ayudó con masajes y dándome mucho ánimo para continuar.

A eso de las 6.30, decidimos que ya era hora de irnos al hospital, porque las contracciones eran muy fuertes y de acuerdo a lo que habíamos leído previamente, la dilatación debía estar bastante avanzada. Llamamos a la doctora, a nuestra matrona Doris Cornejo y a Camila; hicimos los últimos arreglos al bolso, y partimos al hospital, donde lamentablemente el ingreso no fue de lo más expedito, lo que significó que tuve que pasar las últimas contracciones -las más intensas- caminando lentamente por los pasillos.

Cuando por fin me examinaron, ya tenía 9 cms. de dilatación y estaban comenzando los impulsos de pujar. El dolor era muy intenso, así que cuando llegué a la sala de parto pedí que me pusieran anestesia, pero en una dosis que me permitiera sentir el pujo y moverme por mí misma para poder usar el soporte. Al rato llegaron nuestra doctora y nuestra matrona. Me acomodé en la silla mientras escuchaba la música que habíamos escogido especialmente para la ocasión, y esperamos a que Javito bajara. La sensación de pujo era clara e intensa, lo que me permitió seguirla sin problemas, mientras mi pololo me acompañaba y me daba ánimo. Durante la hora que duró esa fase necesité adoptar diferentes posiciones para estar más cómoda y facilitar el descenso de mi hijo, y para eso el soporte fue de mucha utilidad.

Finalmente, a las 11.01 del jueves 9 de diciembre de 2010, nació Javier Bautista. Lo recibimos en nuestros brazos de inmediato y él comenzó a respirar tranquilamente, sin llorar. Estuvimos conociéndonos por varios minutos, sin que nadie del personal médico nos interrumpiera, lo que también contribuyó a que la experiencia del parto fuera agradable y libre de presiones para los tres.

Queremos destacar la participación de nuestra doctora y de nuestra matrona, que son de las pocas profesionales del hospital que promueven este tipo de parto. También queremos agradecer a Camila por facilitarnos el soporte para parto vertical y por su excelente disposición y diligencia. Esperamos que este testimonio sirva a otras mamás para que tomen en sus manos las riendas del embarazo. La palabra del médico es importante y siempre debe tenerse en cuenta, pero no es la verdad absoluta. Sólo si las mamás toman un rol activo y durante todo el embarazo y el parto, lograrán ser protagonistas de esta maravillosa experiencia.

Roberto, Nancy & Javier

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